La
zarzamora está ampliamente difundida por toda Europa, en
las orillas de los caminos, los ribazos y los linderos.
Las partes utilizadas de esta planta son las hojas, los tallos tiernos
y los frutos (moras o zarzamoras).
En cuanto
a sus propiedades, se puede decir que las hojas y los brotes tiernos
contienen abundantes taninos, que los hacen astringentes y hemostáticos.
Los frutos contienen además de tanino, glúcidos
(glucosa y levulosa), provitamina A, vitamina C, y ácidos
orgánicos (cítrico, láctico, succínico,
oxálico, salicílico).
Estas son sus indicaciones:
Hemorroides:
la decocción de las hojas y brotes de zarza se aplica
localmente en baños de asiento o compresas, para desinflamarlas
y evitar que sangren.
Diarreas,
gastroenteritis y colitis, por su notable efecto astringente.
Las hojas y brotes lo son más que los frutos, pero suelen
consumirse juntos para potenciar sus efectos y aprovechar el sabor
de los frutos. Para los niños con diarrea se administra
el jugo de moras a cucharaditas, o el jarabe que con él
se prepara.
Enfermedades
febriles: el jugo de los frutos (moras) es refrescante y tonificante,
por lo que resulta muy apropiado para los enfermos febriles o
debilitados.
Afecciones
bucofaríngeas: tanto la decocción de las hojas
y brotes, como los brotes tiernos y los frutos, tienen un efecto
beneficioso sobre las aftas (llagas) bucales, gingivitis (inflamación
de las encías), estomatitis (inflamación de la mucosa
bucal), faringitis y amigdalitis.
Heridas,
úlceras de la piel y furúnculos: se aplican
lavados o compresas con la decocción, o cataplasmas con
las hojas machacadas en mortero. Ayudan a curar y cicatrizar.
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