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La planta
posee un aceite esencial en concentración que llega hasta
el 1%; esta esencia es muy rica en ácido valeriánico,
alcoholes, terpenos y sesquiterpenos.
Cuando la planta está fresca, las concentraciones del ácido
valeriánico son pequeñas; pero a medida que va secándose
la raíz va aumentando en cantidad, siendo el responsable
de sus efectos farmacológicos y de su característico
mal olor.
Se la considera fármaco equilibrador del sistema nervioso,
y está especialmente indicada para casos de ansiedad, insomnio,
taquicardia, depresión, cefaleas y espasmos gastrointestinales.
Tradicionalmente, la valeriana se administraba en forma de tinturas
de la planta fresca o seca, en infusión o directamente
en polvo, pero actualmente lo más cómodo es administrarla
en forma de cápsulas o comprimidos.
Éstas
son las acciones farmacológicas más comunes de la
valeriana:
a) Sedante. Mejora la calidad del sueño debido a su acción
sobre el sistema nervioso central.
b) Relajante nervioso. Posee un efecto normalizador en el sistema
nerviosos central de nuestro organismo.
c) Antiespasmódico. Es beneficiosa para aliviar los espasmos
intestinales asociados con estados de nerviosismo.
d) Analgésico. La valeriana, al tener componentes sedantes
y calmantes, también se puede usar para aliviar el dolor.
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