| El
sésamo es ampliamente cultivado en los países de Oriente
Medio y en la India, de donde es originario. Actualmente, su cultivo
se ha extendido a otras regiones tropicales y subtropicales de América,
África y países mediterráneos. Las partes que
se utilizan de esta planta son las semillas. Éstas semillas
de sésamo contienen una amplia variedad de principios nutritivos
de alto valor biológico:
Lípidos
o grasas (52%), prácticamente todas ellos constituidos
por ácidos grasos insaturados, lo cual les confiere una
gran eficacia en la reducción del nivel de colesterol en
sangre. Entre las grasas del sésamo se encuentra la lecitina,
que es un fosfolípido (grasa fosforada) que desempeña
una importante función en nuestro organismo. Es componente
esencial del tejido nervioso, y también se encuentra en
la sangre, el semen y en la bilis; e interviene en la función
de las glándulas sexuales. La lecitina es un poderoso emulsionante,
que facilita la disolución de las grasas en medio acuoso.
Una de sus funciones en la sangre, consiste en mantener disueltos
los lípidos en general, y especialmente el colesterol,
evitando así su depósito en las paredes arteriales
(arteriosclerosis). El sésamo es, junto a la soja, el vegetal
más rico en lecitina.
Proteínas
(20%) de alto valor biológico, formadas por 15 aminoácidos
distintos con una elevada proporción de metionina (aminoácido
esencial).
Vitaminas, especialmente la E (tocoferol), la B1 o tiamina
(0,1 mg por 100 g), y la B2 o riboflavina (0,24 mg por 100 g).
Minerales y oligoelementos diversos, especialmente calcio,
fósforo, hierro y magnesio, cobre y cromo.
Mucílagos
a los que debe su acción laxante suave.
A la vista
de la composición de esta pequeña semilla, no extraña
que en los países orientales se la considere como restaurador
de la vitalidad y de la capacidad sexual. Entre sus muchas aplicaciones,
señalamos las siguientes:
Problemas
nerviosos: agotamiento nervioso o mental; estrés; pérdida
de memoria; melancolía; depresión nerviosa; irritabilidad
o desequilibrio nervioso; insomnio. Es un excelente complemento
nutritivo para quienes están sometidos a gran actividad
mental o intelectual, y desean mantener un buen rendimiento.
Sobrecarga
física: entrenamiento deportivo, embarazo, lactancia,
convalecencia después de intervenciones quirúrgicas
o de enfermedades.
Falta de
rendimiento o de capacidad sexual, tanto en el hombre como
en la mujer.
Disminución
del colesterol en sangre; arteriosclerosis; prevención
del infarto de miocardio y de la trombosis arterial.
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