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Conocida sobre
todo entre los niños por el peculiar sabor de sus raíces,
esta planta se cultiva en zonas próximas a ríos
y se caracteriza por poseer hojas imparipinnadas, es decir, que
cada hoja se subdivide de tres a ocho pares de hojitas, con una
única impar en el ápice. Tienen un cierto sabor
amargo.
La raíz
contiene gran cantidad de azúcares -alrededor de un 33%-
y saponinas, que son sustancias capaces de provocar espuma en
mayor o menor cantidad, como la glicirricina, que se encuentra
en una proporción del 3%. Por su sabor dulce se suele emplear
como edulcorante, aunque debe administrarse con precaución,
pues un consumo elevado de la raíz puede ocasionar la aparición
de edemas e incluso provocar hipertensión.
Es un buen expectorante, capaz de ablandar las secreciones bronquiales;
también es antiinflamatorio y antibacteriano, por lo que
resulta muy apropiado en el tratamiento de gastritis, dispepsias
y meteorismos, a la vez que mejora casos de úlcera gastroduodenal.
De entre sus
diversas propiedades podríamos destacar las de:
a) Antiulceroso. La forma deglicirrizada del regaliz es un buen
remedio para las úlceras de las vías altas digestivas.
b) Antiinflamatorio. Su efecto antiinflamatorio es conocida produciendo
un efecto similar al del cortisol.
c) Fitoestrógeno. El regaliz posee cualidades fitoestrógena
que se emplean para modificar la actividad estrogénica
del organismo.
d) Antiviral. Los principios activos del regaliz aumenta la actividad
del interferón, el compuesto antivírico natural
del organismo.
e) Detoxificación. Debido a sus componentes, el regaliz
se ha sido empleado por la medicina china tradicional como desintoxicante.
f) Antialérgico. El efecto similar al del cortisol le proporciona
un substancial efecto antialérgico.
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