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El nogal es
originario de Asia central, se halla difundido por toda Europa
central y meridional, así como por el norte del continente
americano. Prefiere los valles abrigados y los terrenos arenosos.
Las hojas
y la nogalina (cáscaras verdes de los frutos), contienen
abundantes taninos de tipo gálico y catéquicos (9%-11%),
que le confieren su propiedad fuertemente astringente; así
como derivados quinónicos, el más importante de
los cuales es la juglona, sustancia amarga que, junto con la vitamina
G y los ácidos orgánicos, explica sus propiedades
antisépticas, cicatrizantes, tonificantes, vermífugas
e hipoglucemiantes. Estas son sus principales aplicaciones:
Trastornos
digestivos: su intensa acción astringente hace que
las hojas de nogal y la nogalina (cáscara verde) resulten
útiles en todos los casos de diarrea, gastroenteritis,
colitis, descomposición intestinal y flatulencias. Su acción
tonificante sobre los órganos de la digestión, se
manifiesta por un aumento del apetito, una mayor rapidez en el
paso de los alimentos por el estómago, y una mayor secreción
de bilis y jugo pancreático. Los dispépticos, inapetentes
y convalecientes, conseguirán mejorar con su uso.
Trastornos
ginecológicos: la leucorrea (flujo blanco), la cervicitis
o colpitis (inflamación del cuello de la matriz) y las
úlceras del cuello de la matriz, constituyen la aplicación
más importante del nogal. Su acción antiinflamatoria
y antiséptica es muy eficaz cuando se administra en forma
de irrigación vaginal. Pero ¡atención!: antes
de aplicar ningún tipo de tratamiento en cualquiera de
estas dolencias femeninas, se requiere la exploración y
valoración del caso por un ginecólogo, para descartar
que pudieran ser de origen maligno o canceroso. Las irrigaciones
vaginales no deben aplicarse nunca durante el embarazo. Para obtener
un efecto más intenso, se recomienda tomar la infusión,
además de las aplicaciones locales.
Uretritis
(inflamación de la uretra o conducto de la orina) y cistitis:
se aplica una decocción de hojas y/o nogalina (cáscaras
verdes) por medio de una sonda urinaria, con lo cual se alivia
el escozor e irritación que se sienten al orinar, y se
desinflaman las mucosas urinarias.
Afecciones
de la piel y de las mucosas: la aplicación de una decocción
de hojas de nogal o de nogalina (cáscara verde) sobre la
piel, resulta muy beneficiosa siempre que se requiera una acción
astringente, cicatrizante y antiinflamatoria: eccema, impétigo
(costras amarillas), foliculitis, tiña, llagas y úlceras
que no cicatrizan. Los sabañones, las anginas, las faringitis,
las conjuntivitis y las hemorroides, son otras de las muchas afecciones
que mejoran notablemente con su aplicación.
Parásitos
intestinales: la acción vermífuga es más
intensa en las cáscaras de los frutos verdes (nogalina)
que en las hojas.
Diabetes:
las hojas y la cáscara de los frutos tienen un demostrado
suave efecto hipoglucemiante (disminuyen el nivel de azúcar
en la sangre). Aunque por sí solas resultan insuficientes
para el tratamiento de la diabetes, pueden ser complemento útil
de otras medidas dietéticas, pues permiten reducir la dosis
de fármacos antidiabéticos. Las semillas de los
frutos, es decir, las nueces, contienen un 13% de proteínas
de alto valor biológico, un 60'% de grasas formado por
ácido linoleico y linolénico, y cantidades importantes
de calcio, fósforo y vitaminas A, B1, B2 y B6. Bien masticadas,
son un alimento muy nutritivo, idóneo para deportistas,
estudiantes y jóvenes en edad de crecimiento. Convienen
a los que padecen agotamiento, astenia o trastornos del sistema
nervioso. Según se ha podido comprobar, el consumo habitual
de nueces reduce el nivel del colesterol sanguíneo.
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