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De los capítulos
florales se extrae un aceite esencial rico en muchos principios
activos que confieren a la planta acciones antiinflamatoria, antimicrobiana,
carminativa, espasmolítica, antiulcerosa y ligeramente
sedante.
Es el primer remedio casero que se utiliza ante cualquier malestar
digestivo, por lo que su uso está ampliamente extendido.
Además, posee un principio activo amargo que le da a la
planta actividad aperitiva, digestiva y colerética.
En uso externo se suele emplear para tratar ojos irritados y cansados
por el trabajo, el viento, las vigilias o el sol. Está
perfectamente indicada en: gastritis, úlcera gastroduodenal,
espasmos gastrointestinales, náuseas, vómitos, digestiones
lentas, meteorismos, nerviosismo e insomnio de los niños.
Uno de los principios activos de la planta, el camazuleno, se
utiliza hoy día en soluciones al 2% para combatir el asma
bronquial de los niños, en inyección intramuscular.
También
es usada para cólicos del estómago, del intestino,
de la matriz. Menstruaciones difíciles y dolorosas; cólicos
del uréter y de la vejiga. Enfermedades infecciosas, como
gripe, catarros, resfriados, etc., debido a sus propiedades sudoríficas.
Dolores nerviosos de cabeza. En lavativas calmantes, en compresas
preparadas de infusión sobre forúnculos, almorranas,
eczemas, fístulas, úlceras varicosas, etc., y en
las inflamaciones de los ojos.
La forma
más corriente de administrar la manzanilla es en infusión,
que se prepara con media docena de cabezuelas por taza y administrándola
lo más caliente posible, con o sin azúcar.
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