La
malva es común en bordes de los caminos y campos húmedos
de toda Europa.
Las partes que se utilizan son las flores y las hojas.
En cuanto
a sus propiedades, podríamos afirmar que toda la planta,
y especialmente las flores y las hojas, contiene abundantes mucílagos.
Las flores poseen un pigmento hidrosoluble del tipo de las antocianinas.
Los mucílagos le confieren propiedades emolientes y laxantes.
Actúan tapizando las mucosas con una capa viscosa, protegiéndolas
así de los agentes irritativos.
El uso de la malva se halla indicado en los siguientes casos:
Estreñimiento
crónico: actúa como un laxante no agresivo,
incluso en dosis altas, que lubrifica el conducto intestinal.
Se recomienda especialmente a niños y ancianos.
Afecciones
respiratorias: tiene efecto expectorante y antitusígeno,
por lo que se prescribe en catarros, gripes, bronquitis, tos irritativa
o seca y en caso de asma.
Afecciones
de las mucosas y de la piel: aplicada localmente, ayuda a
curar las faringitis, las vaginitis, las inflamaciones del ano
y recto, los eccemas, el acné, los furúnculos, y,
en general, todas las irritaciones superficiales.
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