Las
hojas del diente de león contienen flavonoides, cumarinas
y vitaminas B y C. En la raíz encontramos inulina, resina
y un derivado triterpénico. Tanto en las hojas como en la
raíz aparece un principio amargo llamado taraxacina. De entre
todas las virtudes achacables a esta planta, cabe destacar que es
un buen estimulante del apetito, debido al principio amargo existente
en la raíz y hojas. Y actúa como un excelente drenador
hepato-renal. Asimismo, presenta importantes acciones coleréticas
y colagogas, es decir, que estimula la secreción de bilis
de la vesícula y las vías biliares.
En cuanto a sus propiedades diuréticas se deben principalmente
a los polifenoles que contiene. La raíz del diente de león,
desecada y tostada convenientemente, se ha empleado durante mucho
tiempo como sucedáneo del café o para adulterar éste.
El diente
de león es una planta muy utilizada en numerosas preparaciones
comerciales. Se encuentra en comprimidos, cápsulas, planta
troceada, tintura, extractos, etc. y también forma parte
de múltiples presentaciones compuestas.
De entre sus
acciones farmacológicas podemos destacar:
a) Tónico hepato-biliar. Estimula la producción
y secreción de bilis por el hígado y la vesícula
biliar y de este modo evita la concentración de colesterol
y grasa en el hígado y la vesícula biliar.
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