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corteza de este árbol era usada por los indios del lejano
oeste. Muy pronto llamó la atención de los españoles
que colonizaron California. Al igual que la corteza de frángula,
especie similar que crece en Europa, la cáscara sagrada no
debe consumirse hasta después de un año de desecado,
pues fresca tiene efectos tóxicos.
La cáscara
sagrada se da en los bosques de coníferas de la costa oeste
de los Estados Unidos y Canadá. No se da en Europa.
La corteza
de este árbol contiene glucósidos antraquinónicos
(emodina, crisofina), semejantes a los de la frángula,
así como otros glucósidos (aloína, crisaloína).
Su intenso
efecto purgante, más drástico que el de la frángula,
se debe a la combinación de todos estos principios activos,
así como otros glucósidos (aloína, crisaloína).
Aunque es un purgante enérgico es muy bien tolerado y no
produce retortijones ni colitis. Se puede usar durante largos
períodos de tiempo, cosa que no ocurre con otros laxantes
químicos. Ideal para casos de estreñimiento crónico
o atonía intestinal, especialmente en los ancianos. También
tiene un suave efecto colagogo y eupéptico, por lo que
facilita el funcionamiento de la vesícula biliar y la digestión.
Precauciones:
usar con prudencia en el embarazo, lactancia, menstruación
y durante la crisis hemorroidal (produce congestión de
la pelvis).
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