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El cardo mariano
florece en primavera. Se reproduce por medio de los frutos, que
se llaman aquenios; éstos se siembran en otoño directamente
en la tierra. La parte que interesa con fines terapéuticos
es el fruto (aquenio).
Los frutos
contienen aceites, albuminoides, taninos y un principio amargo.
Además, en su composición también encontramos
flavo-lignanos como la silimarina y otros compuestos afines. Tiene
acciones aperitivas, colagogas, acción protectora sobre
el hígado, acción digestiva, diurética y
antipirética. En el cocimiento de los frutos molidos se
han encontrado diversas aminas como la histamina, la tiramina
y la agmatina. Por estos compuestos se ha estudiado la posibilidad
de emplear los frutos en personas que padecen de tensión
baja, para evitar bruscas caídas de presión. En
uso externo el cardo mariano se utiliza para aliviar hemorroides,
varices y úlceras de piernas.
De entre sus
diversas acciones farmacológicas podemos destacar:
a) Hepatoprotector. Aumenta la capacidad detoxicadora del
hígado.
b) Protector dermatológico. Normaliza la replicación
celular en la piel.
c) Antioxidante.
d) Antiinflamatorio.
Las posibles
aplicaciones del cardo mariano son: psoriasis, toxicidad hepática,
ictericia, hepatitis, cirrosis, resaca, cálculos biliares,
insuficiencias hepatobiliares, dispepsias hiposecretoras, antioxidante,
etc.
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