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El anís
verde es originario de los países del Oriente Medio, aunque
su cultivo se ha extendido por los países cálidos
del Mediterráneo. España es uno de los principales
productores del mundo.
Las propiedades medicinales de esta planta está en su fruto.
Esto se debe sobre todo a su esencia, el anetol; que, en cambio,
aislada del resto de los principios activos de la planta y concentrada,
pierde sus virtudes curativas, e incluso puede resultar tóxica
(produce convulsiones) . A ello se debe que los licores de anís
fabricados con su esencia, no posean propiedades medicinales,
y sí efectos tóxicos, debidos tanto al alcohol como
al anetol. Por el contrario, el fruto del anís, tal cual
nos lo ofrece la naturaleza, se halla prácticamente exento
de los riesgos de la esencia. Esto se debe, en parte, a que, además
de anetol, contiene otras sustancias como fenoles, ácido
málico, azúcares y colina. Los
principales usos del anís verde son los siguientes:
Sobre el
aparato digestivo: el anís es el prototipo de las plantas
con acción carminativa, aperitiva, tonificante del estómago
y digestiva. Limpia los intestinos de fermentaciones y putrefacciones.
Forma parte de la "tisana de las cuatro simientes",
junto con la alcaravea, el hinojo y el cilantro, y de la que Font
Quer afirma que no hay flato que se le resista.
A los niños y lactantes les resulta muy eficaz la infusión
de anís en casos de gases o de diarreas malolientes. Es
una buena costumbre dar infusiones de anís a los lactantes,
a modo de refresco.
Sobre el aparato respiratorio: expectorante. Facilita la eliminación
de las mucosidades bronquiales, haciéndolas más
fluidas. Conviene a asmáticos y bronquíticos. Se
recomienda especialmente a los que siguen un plan para dejar de
fumar, pues actúa como un verdadero antídoto de
la nicotina y de los alquitranes del tabaco: limpia los bronquios
de mucosidad irritante y facilita la regeneración de las
células de las mucosas. Además sustituye por un
fresco aroma, el olor a tabaco del aliento del que acaba de dejar
de fumar.
Sobre la
glándula mamaria: acción galactógena,
es decir, que aumenta la producción de leche. Por eso los
ganaderos dan anís a las vacas ovejas, mezclándolo
con el pienso. Curiosamente, el anís se elimina con la
leche, por lo que las madres que la tan, al tomarlo benefician
también sus niños.
El anís
verde se puede tomar a modo de infusión con una cucharadita
de café (3 gramos) de frutos por taza de agua que se toman
calientes, hasta 3 tazas por día, preferiblemente después
de las comidas; se puede endulzar con miel (a los bebés
se les prepara la infusión con 1 o 2 cucharaditas de café
de frutos secos en un cuarto de litro de agua que se puede endulzar
con una cucharadita de postre de azúcar -la miel no es
bien tolerada por los lactantes-, y se le va administrando al
niño en biberón o a cucharaditas en el transcurso
de la jornada). De la esencia se toman de 1 a 5 gotas, 2 o3 veces
al día. En polvo, hasta 2 gramos diarios.
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