El
árbol del anís estrellado recuerda al laurel, por
su bello porte, y al magnolio, por sus decorativas flores. Todo
él desprende un agradable aroma muy similar al del anís
verde, aunque más intenso. Fue introducido en Europa a finales
del siglo XVII, cuando el uso de las especias orientales se hallaba
en su máximo apogeo.
El anís estrellado es originario del sur de China, Corea
y Japón. Se cultiva también en el sudeste de los Estados
Unidos y en otras zonas cálidas y húmedas del continente
americano.
El anís
estrellado, a pesar de pertenecer a distinta familia botánica
que el anís verde o común, contiene el mismo principio
activo: una esencia rica en anetol. Por eso sus propiedades son
similares a las del anís verde: eupéptico (facilita
la digestión) y carminativo (elimina los gases y las flatulencias
intestinales). Resulta muy útil en los casos de digestiones
pesadas, fermentación intestinal y flatulencia (exceso
de gases). Por su acción ligeramente antiespasmódica
alivia los espasmos de las vísceras huecas (estómago,
vesícula biliar, intestino, útero, etc.).
Precauciones:
la esencia de anís estrellado, por su gran contenido en
anetol, tiene efectos tóxicos sobre el sistema nervioso
(delirio y convulsiones), cuando se toman dosis elevadas. Las
bebidas alcohólicas preparadas con esta esencia, pueden
provocar envenenamientos.
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