| Es
una típica planta norteña. En Groenlandia forma grandes
extensiones, y sus habitantes la usan abundantemente desde tiempos
remotos. Al no ser planta mediterránea, no pudo ser registrada
por los grandes médicos y botánicos de la antigüedad
clásica. Se comenzó a usar en Europa en la Edad Media,
durante las grandes epidemias de peste.
Muchos apestados
la buscaban desesperadamente como el último remedio antes
de rendirse a la muerte, ya que se había propagado una
leyenda, según la cual el arcángel Gabriel la mostró
a un sabio ermitaño, para que pudiera combatir la peste.
De ahí que monjes y frailes la cultivaran en sus conventos,
con el fin de elaborar con ella diversos tipos de remedios, la
mayoría en forma de licor alcohólico.
La angélica
es originaria del norte de Europa y de Asia, aunque su cultivo
y su uso se han extendido por todo el mundo. Prefiere los lugares
fríos y húmedos, cerca de ríos y pantanos.
Las partes utilizadas son la raíz sobre todo, y también
las hojas tiernas y las semillas.
La angélica
se recomendaba para una larga lista de dolencias, desde la peste
hasta el reuma, como si de una panacea se tratase. Sus principios
activos son el felandreno, de acción digestiva y espasmolítica,
y la angelicina, que ejerce una acción sedante y equilibradora
sobre el sistema nervioso. A estos dos principios activos se deben
sus auténticas propiedades medicinales:
Digestiva
y carminativa: es un gran tónico y estimulante de las
funciones del aparato digestivo. Aumenta el apetito, facilita
la digestión, aumenta la secreción de jugos gástricos,
y elimina los gases y fermentaciones intestinales. Es la planta
por excelencia para los inapetentes, debilitados y dispépticos.
Resulta muy indicada para quienes padecen de estómago caído
o atónico (ptosis gástrica). Da buenos resultados
en caso de jaqueca de origen digestivo.
Tonificante
y equilibradora del sistema nervioso: Resulta muy útil
en los casos de depresiones, neurosis y debilidad nerviosa. Se
recomienda también a estudiantes en época de exámenes,
personas con estrés, convalecientes de enfermedades debilitantes,
y, en general, a todos aquellos que tengan que superar alguna
prueba difícil.
Los baños
con agua de angélica tienen un efecto muy saludable sobre
el sistema nervioso. Tiene
también efectos diuréticos y expectorantes, aunque
de menor intensidad que los anteriores.
Se toma normalmente
en infusión o decocción que se realiza con la raíz
triturada, que es la parte mas activa de la planta, a razón
de 20 a 30 gramos por litro de agua. También se pueden
añadir hojas tiernas y semillas. Se toma una taza de tisana
antes de cada comida, hasta 3 al día.
Para uso externo, se usa en baños con una decocción
con 100 gramos de planta en un litro de agua, que se añade
al agua de baño.
Precauciones:
es importante no preparar licores con esta planta, ya que los
efectos nocivos -debido a su elevado contenido alcohólico-
superan a sus posibles propiedades medicinales.
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