En
la composición de la alcachofera encontramos ácidos
fenólicos como el cafeico, clorogénico y la cinarina,
que es una mezcla de dos ácidos. También hay flavonoides
y algunos ácidos. La cinarina tiene propiedades coleréticas
y colagogas, hepatoprotectoras e hipocolesterolemiantes.
Las alcachofas, al igual que las pencas del cardo, constituyen un
alimento excelente, sobre todo para los diabéticos, ya que
contienen inulina en lugar de fécula. La inulina se encuentra
tanto en las hojas florales como en el receptáculo floral
y aun en los tronchos que las sostienen. Además, la alcachofa
es hipoglucemiante, es decir, que disminuye la cantidad de azúcar
en sangre.
Un último descubrimiento en relación con la hoja de
la alcachofera se refiere a las propiedades que ésta tiene
en los estados arterioescleróticos, así como en sus
fases preliminares. Esto se debe a su acción sobre el metabolismo
de la aurea y del colesterol. También se dice que las brácteas
carnosas de las cabezuelas, comidas crudas, tienen una acción
inhibidora sobre la secreción ácida del estómago;
pero esto está todavía por estudiar. En general está
especialmente indicada en: anorexia, dispepsias, hepatitis y demás
problemas hepáticos; colelitiasis, oliguria y estreñimiento.
Está contraindicada durante la lactancia, ya que los principios
amargos que entran a formar parte de su composición pueden
pasar a la leche.
Jugo de
las hojas: Este es el remedio casero más recomendado.
Se extrae el jugo de las hojas frescas de la alcachofera y se
mezcla con agua azucarada o vino, para enmascarar el sabor amargo.
Con este jugo se descongestiona el hígado y se disminuye
el azúcar de la orina de los diabéticos.
Infusión:
Se toman 10 gr. de hojas frescas y se añaden a un litro
de agua hirviendo; de esta infusión se puede tomar una
taza antes de las principales comidas. Si la infusión se
va a utilizar como hepatoprotector, se puede doblar la cantidad
de hojas frescas. El amargor se puede enmascarar con menta.
Extracto
fluido: De 30 a 45 gotas, dos o tres veces al día.
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