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Edemas:
ayuda a eliminar los líquidos retenidos en el organismo,
especialmente en caso de insuficiencia renal o cardiaca. A diferencia
de otros diuréticos químicos, las infusiones de
hojas de abedul no provocan la pérdida de grandes cantidades
de sales minerales con la orina, ni irritan los tejidos del riñón.
Por el contrario, son capaces de regenerarlo y desinflamarlo,
haciendo disminuir la eliminación de albúmina con
la orina en casos de nefrosis e insuficiencia renal.
Cálculos
renales: las infusiones de hojas y yemas de abedul facilitan
la eliminación de las arenillas de la orina e impiden que
se formen cálculos renales. Se ha podido comprobar que,
en algunos casos, pueden incluso disolverlos. El uso de la infusión
se halla indicado tanto durante el ataque de cólico nefrítico
(de riñón), como de forma continuada para evitar
la formación de cálculos.
Depuración:
las hojas y yemas de abedul poseen un efecto depurativo sobre
las sustancias tóxicas que recargan la sangre, como el
ácido úrico. De ahí que las tisanas preparadas
con ellas resulten altamente beneficiosas en caso de gota o artritismo.
Afecciones
de la piel: por su efecto depurativo, su uso por vía
interna resulta indicado para limpiar la piel de impurezas en
casos de eccemas crónicos y celulitis.
Llagas
y heridas: en aplicación externa, por medio de compresas,
las hojas y yemas poseen acción antiséptica y cicatrizante
sobre llagas y heridas, debido a los taninos que contienen.
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